Este fin de semana, mi esposa Karlita y yo tuvimos el gran honor de asistir a la boda de Eilyn y Gerson. Aunque nos avisaron con poco tiempo, tuvimos tiempo para organizarnos y asistir y logramos capturar algunas preciosas imágenes de esta bella pareja en uno de los días más importantes de su vida, el día en que uno agradece ante el generoso creador el don divino de la eterna compañia de una esposa.
En fin, mejor me dejo de filosofías y aqui los dejo con algunas de las fotos que hemos logrado editar hasta ahora.
En todas las bodas el vestido de novia es siempre un tema de gran atracción e interés, y como pueden ver el hermoso vestido de esta novia dejo una gran impresión en los invitados.
El intercambio de anillos y el primer beso es lo que siempre todos estamos esperando, ¿verdad?.
También trabajamos en unas cuantas fotos de este parte del evento en blanco y negro y sepia. Espero que les guste como quedaron, a mí me gusta bastan el tríptico.
Saben que me acabo de acordar de un poema de José María Heredia que viene como anillo al dedo. Se llama mi esposa en sus días
¡Oh! Cuán puro y sereno
despunta el Sol en el dichoso día
que te miró nacer, ¡Esposa mía!
Heme de amor y de ventura lleno.
Puerto de las borrascas de mi vida,
objeto de mi amor y mi tesoro,
con qué afectuosa devoción te adoro,
¡y te consagro mi alma enternecida!
Si la inquietud ansiosa me atormenta,
al mirarte recobro
gozo, serenidad, luz y ventura;
y en apacibles lazos
feliz olvido en tus amantes brazos
de mi poder funesto la amargura.
Tú eres mi ángel de consuelo
y tu celestial mirada
tiene en mi alma enajenada
inexplicable poder.
Como el Iris en el cielo
la fiera tormenta calma
tus ojos bellos del alma
disipan el padecer.
Y ¿cómo no lo hicieron
cuando en sus rayos lánguidos respiran
inocencia y amor? Quieran los cielos
que tu día feliz siempre nos luzca
de ventura y de paz, y nunca turben
nuestra plácida unión los torpes celos.
Esposa la más fiel y más querida,
siempre nos amaremos,
y uno en otro apoyado, pasaremos
el áspero desierto de la vida.
Nos amaremos, esposa,
mientras nuestro pecho aliente
pasará la edad ardiente,
sin que pase nuestro amor.
Y si el infortunio vuelve
con su copa de amargura,
y en mí cargue su furor.
Estas otras dos fotografía de Eilyn con su madre y con una amiga fueron tomadas por Karlita, mi esposa mientras los novio se preparaban para el cortejo nupcial.
Y estas otras, como pueden ver, en realidad fueron tomadas al final del evento.
Había muy poca luz para hacer esta fotografía que ven acá, y esa es la razón porque la cual esta foto tiene más ruido que las demás, apesar de todo creo que el resultado final no es del todo malo y decidí publicarla de todas maneras. Espero que les guste a pesar de la calidad inferior.











