Quiero dedicar este hermoso poema de Pablo Neruda a mi bella y amada esposa, sola ella, siempreviva, siempre sol, siempre luna...
Ya eres mía. Reposa con tu sueño en mi sueño.
Amor, dolor, trabajos, deben dormir ahora.
Gira la noche sobre sus invisibles ruedas
y junto a mí eres pura como el ámbar dormido.
Ninguna más, amor, dormirá con mis sueños.
Irás, iremos juntos por las aguas del tiempo.
Ninguna viajará por la sombra conmigo,
sólo tú, siempreviva, siempre sol, siempre luna.
Ya tus manos abrieron los puños delicados
y dejaron caer suaves signos sin rumbo,
tus ojos se cerraron como dos alas grises,
mientras yo sigo el agua que llevas y me lleva:
la noche, el mundo, el viento devanan su destino,
y ya no soy sin ti sino sólo tu sueño.
Espero que te haya gustado el poema preciosa mía. Te amo.
Para todos lo demás, déjenme contarles que Karlita y yo visitamos la pintoresca ciudad de Sarchí el domingo pasado. Es una ciudad con una identidad de comunidad muy interesante, todo el mundo parece estar identificado, de alguna manera con algunos rasgos turísticos tradicionales de Costa Rica. La figura de la carreta está presente en todas partes, y en todo lugar, hasta en los postes de luz se puden ver diseños como aquellos con los que solían decorarlas. Estos que ven acá abajo so parte de los adoquines del parque central de Sarchí.


